20 de enero de 2009

Los detalles de lo cotidiano

Desde el primer momento en que abres tus ojos en la mañana, puedes programar positivamente tu día; debes darle gracias a Dios por el descanso recibido y aprovechar uno de los más grandes poderes que nos ha sido concedido a los seres humanos: el poder de elegir.Podemos creer que todo lo que la vida nos ofrecerá mañana es repetir lo que hicimos ayer y hoy. Pero, si prestamos atención, vamos a darnos cuenta de que ningún día es igual a otro.Cada mañana trae una bendición escondida; una bendición que sólo sirve para este día, y que no puede guardarse o desaprovecharse. Si no usamos este milagro hoy, se perderá.Este milagro está en los detalles de lo cotidiano; es preciso vivir cada minuto, porque allí encontramos la salida de nuestras confusiones, la alegría de nuestros buenos momentos, la pista correcta para la decisión que ha de ser tomada.No podemos dejar nunca que cada día parezca igual al anterior porque todos los días son diferentes.Tú tienes la capacidad de elegir lo que quieres ser o hacer.En este nuevo día… y sólo por hoy: elijo reír… en lugar de llorar. Elijo cantar… en lugar de quejarme.Elijo perdonar… en lugar de ser rencoroso.Elijo amar… en lugar de odiar. Sólo por hoy voy a aplaudir… en lugar de criticar. Voy a acariciar… en lugar de golpear.Voy a bendecir… en lugar de maldecir.Voy a orar… en lugar de ser grosero.Voy a trabajar… en lugar de inventar disculpas. Hoy voy a mejorar mi calidad de vida, en lugar de resignarme a la mediocridad.

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